La actitud en tiempos de confinamiento

27/03/2020

Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes, cambia tu actitud.

La actitud en tiempos de confinamiento

Te ofrecemos una visión positiva, pero realista de la situación que estamos viviendo. Todo depende de la actitud con la que la afrontes. 

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”

Benjamin Franklin


Muchos llevamos ya unos cuantos días confinados en casa a causa del COVID-19 y no parece que vayan a cambiar mucho las cosas las próximas semanas.

En el artículo anterior dábamos algunos consejos para hacer esta situación algo más llevadera y hoy nos centraremos únicamente en uno de los aspectos que ya apuntábamos:

La actitud en tiempos de confinamiento.

En primer lugar deciros que, a menos que alguno sea un científico trabajando para encontrar la vacuna para el coronavirus, ninguno de nosotros va a acabar con la pandemia. No obstante, sí que hay algo que podemos (de hecho, debemos) hacer: no extenderla. Simple y evidente. Así que por respeto a todos, y especialmente a los sanitarios que se están jugando su salud y la de los suyos, hagamos caso a las autoridades y quedémonos en casa.

Dicho esto, y entrando en lo que os decíamos al principio sobre la actitud, queremos dejar claro que en este asunto no creemos que se deba caer en una banalización de la situación. Es muy sencillo decir que todo saldrá bien, que después de esta crisis la tierra lo agradecerá y que cuando todo termine seremos mejores como sociedad. Ojalá sea así, pero mientras eso no ocurre hay miles de personas muriendo, enfermando y perdiendo su trabajo todos los días. 
En momentos como estos hay que ser realistas, fuertes y optimistas. Estamos donde estamos y no podemos volver atrás, así que afrontar la situación con actitud positiva (pero realista) es quizá la mejor receta para salir airosos de este aprieto. 

Nos gusta mucho una frase de Epicteto que ya hemos utilizado en otras ocasiones. Es la que dice que todas las cosas tienen dos asas y que por una son manejables y por la otra no.

Seguro que conoces a alguien a quien parece que la adversidad le persigue pero, sin embargo, se crece ante ella y es feliz. En cambio, siempre hay quien, a pesar de tenerlo todo, parece permanentemente enfadado con el mundo y consigo mismo. La diferencia entre estas dos personas es la actitud con la que afrontan lo que les sucede.
Lo mismo debe aplicarse durante el periodo de confinamiento. Cada caso tiene sus particularidades, pero la clave está en llevarlo de la mejor manera dentro de las posibilidades de cada uno. No es lo mismo si vives en un piso, con terraza o balcón, o en una casa con jardín, que si tu vivienda no tiene salida al exterior. Tampoco es lo mismo estar solo que tener compañía, o disponer de conexión a internet o no.

Metafóricamente, estás en una partida de póker. En esta situación de confinamiento te han tocado unas cartas, buenas o malas, y debes jugarlas de la mejor manera posible. Por supuesto, como en el juego real, y como en la vida misma, no todo es azar y no siempre gana el que tiene la mejor baza.

Escuchaba el otro día una entrevista y el entrevistado comentaba que estos días de confinamiento se enfrentaba al reto más importante de su vida: aprender a tocar el piano. Añadía que, si no aprendía ahora, cuándo iba a aprender. Eso es actitud

Si tienes hijos, quizá nunca más en toda tu vida tendrás la oportunidad de estar tanto tiempo con ellos. Disfrútalos, enséñales y sé un ejemplo para ellos. Si vives con tus padres o abuelos demuéstrales cuanto los quieres. Ayúdalos a mantenerse activos, sanos y conectados con los que quieren (una simple videollamada con alguien a quien no pueden ver les ayudará). Y si no vives con tus mayores, preocúpate por ellos y haz que se sientan queridos. No hay nada que dé más felicidad que ver felices a los que quieres.

Ya lo dijimos, hay que ser realistas. Estar en casa nos limita mucho y puede ser un hastío. Es una situación sobrevenida, que no esperábamos y que probablemente se alargue en el tiempo. Pero también es una oportunidad de cambiar. Aprovéchala. Todos tenemos algo que mejorar.


Sé feliz y disfruta.


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