La comodidad nos debilita. Entrenar una hora al día no es suficiente.

14/12/2019

Tu cuerpo espera esfuerzo físico. Si nunca se lo ofreces dejará de realizar su función y se volverá frágil. Actívalo y verás que responde. La comodidad nos debilita.

La comodidad nos debilita. Entrenar una hora al día no es suficiente.

Nos hemos acostumbrado a la comodidad y la buscamos. Nos ofrece un placer inmediato pero no valoramos sus consecuencias negativas. Este es el momento de empezar a hacerlo y actuar. La comodidad nos debilita.

El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida

Noel Clarasó


Decíamos en el artículo anterior que en nuestro cuerpo, lo que no se utiliza, se inhabilita. Y de algo relacionado con eso hablaremos en el post de hoy.
Muchas veces os decimos que somos fruto de la evolución y que comprenderlo, y actuar en consecuencia, nos hace más fuertes, más sanos y más felices. Para introducir el tema de hoy imagina uno de nuestros ancestros hace miles de años y piensa en todo lo que debía hacer, día tras día, para sobrevivir. Era tanto el esfuerzo diario que, en ese entorno hostil, la pereza era su aliada. Cuando se tenía que gastar mucha energía para seguir vivo: cazar o recolectar para comer, ir a por agua y transportarla para beber, luchar para defenderse o andar o correr para desplazarse, tender a no hacer nada el resto del tiempo era algo necesario.
Afortunadamente, al menos en los países occidentales, hoy tenemos las necesidades básicas cubiertas. Disponemos, y a menudo en demasía, de todo lo necesario para vivir y, además, lo conseguimos de una forma fácil. Agua abriendo el grifo, comida en cualquier mercado, supermercado o a golpe de clic, servicios de seguridad que velan por nuestra integridad física, todo tipo de transportes que nos llevan, sin esfuerzo, donde queremos ir y multitud de maquinaria que realiza los trabajos más pesados por nosotros. En este, nuestro mundo, la pereza ya no es una ventaja evolutiva sino que se convierte en una emiga.

Si te fijas en un día cualquiera de la vida de una persona que habite en un país desarrollado te darás cuenta que, en muchos casos (y a menos que tenga un trabajo que requiera esfuerzo físico) no necesita demasiada energía para vivir. Nos pasamos una parte del día tumbados y otra gran parte sentados (ya sea en el trabajo o en casa), a menudo nos desplazamos en coche o en transporte público, utilizamos ascensores y escaleras mecánicas, no pasamos ni frío ni calor, no tenemos que mover objetos pesados...

En resumen, vivimos cómodamente y la comodidad nos debilita. 

 

Está bien que sea así y, desde luego, es mejor que tener que andar un montón de kilómetros para conseguir agua o estar pendiente de no ser la cena de un depredador, pero eso no es lo que tu cuerpo espera recibir y, entre un extremo y el otro, existe un término medio.
Hoy hemos escogido una graciosa cita de Noel Clarasó para abrir el post. Pero además del lado humorístico, le podemos buscar un sentido algo más profundo. Quizá deberíamos preguntarnos como tratamos a nuestro cuerpo y cuanto tiempo nos va a durar en una condición física funcional si seguimos por el camino en el que muchos se encuentran. 
Demasiadas veces, todo lo que nos rodea, y cada vez más, nos empuja hacia la comodidad y a no hacer nada. Desgraciadamente, la realidad es que, si quieres tratar bien a tu cuerpo, debes luchar contra la pereza y acostumbrarte a cierta incomodidad. Tu cuerpo espera retos. Si lo mantienes permanentemente en una burbuja, aislado de cualquier esfuerzo, se va a debilitar de forma progresiva. Recuerda que lo que no se utiliza, se inhabilita.Te habrás dado cuenta si alguna vez te han escayolado un brazo (o otra extremidad) y lo has tenido inmovilizado por un tiempo.
Realizar alguna actividad física a diario requiere algo de empeño. También lo requiere evitar estar sentado durante largo tiempo cuando mucho de lo que nos rodea (redes sociales, juegos, series, películas....) nos impulsa hacia el sofá. Si consigues vencer la tentación vas a obtener muchos beneficios, y no solamente a corto plazo. La mezcla de actividad física y vida activa es uno (no el único) de los ingredientes para estar más sano y ser más fuerte, pero también lo es para envejecer de forma saludable y mantenerse funcional durante más años de los que imaginas. 
Quizá realices algún tipo de deporte varias horas a la semana y eso es bueno. Pero que sea bueno no significa que sea suficiente. Una hora de entrenamiento al día no puede compensar veintitrés horas de no hacer casi nada. Es por ello que te aconsejamos que también te muevas más cuando no estés realizando una actividad física específica. En el próximo artículo te daremos algunas ideas para hacerlo de una manera sencilla y sin tener que emplear mucho tiempo. 


Sé feliz y disfruta.


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