Nuestro reloj interno y sus desajustes en la sociedad actual

14/05/2020

El ritmo circadiano es el reloj interno que sincroniza nuestro ritmo biológico. Te contamos como funciona.

Nuestro reloj interno y sus desajustes en la sociedad actual

Una de las funciones más importantes de nuestro reloj interno es regular el ciclo sueño-vigilia. Si tienes problemas para dormir (y aunque no los tengas) sigue leyendo.

"La noche es la mitad de la vida, y la mejor mitad"

Johann Wolfgang von Goethe

 

Continuamos donde lo dejamos en el post anterior y seguimos hablando del sueño. 

Seguro que alguna vez has oído hablar del ritmo circadiano y probablemente sepas, más o menos, lo que es. Circadiano significa "alrededor de un día" y proviene de las palabras latinas "circa", alrededor, y "diem", día. Una definición muy básica, pero muy clara, sería que el ritmo circadiano es el ciclo natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo en un ciclo de 24 horas. Para que nos entendamos, un reloj interno.

Una de las funciones de este reloj es indicarnos cuando debemos estar despiertos y cuando deberíamos dormir y, aunque son diversos los factores que influyen en el ritmo circadiano, el más importante, sin ninguna duda, es la luz. Tiene todo el sentido. 

El ser humano surgió hace centenares de miles de años y ha vivido sin luz artificial durante la inmensa parte de su existencia. No puede ser más sencillo: luz significaba estar despierto, la noche era para dormir. En ese ambiente natural, nuestro reloj interno no necesitaba ponerse en hora, sencillamente porque nunca se desajustaba.

Vamos un poco más allá para explicar el proceso. Con total seguridad habrás oído a hablar de la melatonina. Pues bien, la melatonina de origen pineal es una hormona producida por esa glándula endocrina (ubicada en el epitálamo) cuya principal función es, precisamente, la regulación del ciclo sueño-vigilia. Con la oscuridad, la glándula pineal se estimula y produce melatonina, que incita al cuerpo a dormir. Y, a medida que se va percibiendo más luz, la producción de melatonina desciende y el cuerpo empieza a despertarse. En un entorno natural, fácil.

¿Qué sucedió con la aparición de la luz artificial? Pues que el reloj interno empezó a sufrir muchos desajustes.

No es solo que a menudo estemos en un entorno iluminado cuando deberíamos estar a oscuras, sino que la progresividad de la intensidad de luz también ha desaparecido. En un ambiente natural, el paso de la noche al día ocurre de forma paulatina y lo mismo sucede al anochecer. La luz va aumentando la intensidad desde el amanecer hasta el mediodía, para después ir disminuyendo hasta el ocaso. Pero nuestro estilo de vida actual, además de estar muy condicionado por la luz artificial, se desarrolla mayoritariamente en espacios interiores, así que podemos pasar de la oscuridad a la luz (incluso bastante intensa) pulsando un interruptor, y por tanto en un instante, exactamente al contrario de lo que sucede en el exterior con la luz del sol. No es de extrañar, pues, que estos mensajes confusos que mandamos a nuestro reloj interno lo desajusten y nos causen problemas a la hora de dormir.

Aclarado el tema de los ritmos circadianos, vamos con los cronotipos. Sabréis que hay personas que tienen facilidad para madrugar y se sienten activas y concentradas por la mañana, mientras que a otras les cuesta levantarse temprano y se sienten mejor por la tarde o por la noche. Pues estos dos tipos de personas serían ejemplos de distintos cronotipos, la tendencia natural de cada persona a sentirse más despierto en un momento u otro del día. A las que tienen una tendencia más diurna se les conoce como "alondras" y a las que tienen una predisposición más vespertina se les denomina "búhos". Los estudios aluden a cierta disposición genética para tener un u otro cronotipo, pero parece que, en condiciones naturales, la diferencia máxima entre ambos difiere solamente en dos horas.

Sin embargo, en condiciones artificiales (por ejemplo en una ciudad) la diferencia entre ambos llega ser de hasta siete horas.
En el próximo artículo seguiremos hablando de los cronotipos y de cómo nos afecta ser un búho o una alondra en la sociedad actual.

Sé feliz y disfruta.


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